El fin de semana puede ser el momento perfecto para que los niños se metan en la cocina por primera vez. No hace falta elaborar nada complicado. Con lo que hay en la nevera y un poco de ganas, los más pequeños pueden preparar recetas sencillas y cargadas de cariño. También puede ser un plan en familia: cocinar juntos y convertir la mañana en un momento especial.
Estas tres propuestas están pensadas para que los niños las preparen solos o con muy poca ayuda, sin riesgo y con mucha diversión por el camino.
Una merienda completa
La opción más clásica y la que más ilusión hace. Los niños pueden preparar una bandeja con tostadas con mantequilla y mermelada, un zumo de naranja exprimido a mano, fruta y un vaso de leche. No hace falta encender nada. Solo hay que tener los ingredientes listos y cuidar la presentación.

Brochetas de fruta
Las brochetas de fruta son de las pocas «recetas» que un niño de cuatro años puede preparar completamente solo. Solo hay que lavar fresas, cortar plátano y kiwi en trozos pequeños (con ayuda de un adulto para el cuchillo) e ir colocando los trozos en un palillo largo. El resultado es vistoso, colorido y muy apetecible.

Sándwich especial
Un sándwich bien montado puede ser un regalo en sí mismo y de lo más sencillo. Pan de molde, una loncha de jamón de york, otra de queso, lechuga y un poco de mayonesa. Los niños pueden elegir ellos mismos los ingredientes favoritos y servirlos en un plato. Sin fuego y sin complicaciones.

